Eddy Ramos

Published on lunes, 14 diciembre 2015

“Llegamos a los niños con alegría, y ves cómo van cambiando, cómo mejoran sus notas en el colegio”

¿Cómo eran estos niños cuando llegaron?

Tímidos, introvertidos. También llegaban chicos muy vulnerables, y luego vimos los cambios. Cuando ven una película, por ejemplo, ahora son más críticos; escriben poesía, liberan su creatividad. Poco a poco se comienzan a revalorar, refuerzan su autoestima…

Ustedes están formando líderes.

Líderes y lideresas para que sean mejores ciudadanos. Hacemos esto para que más adelante les pueda servir en su desarrollo personal y profesional, y para que aprendan a asumir un compromiso con su barrio, con su colegio, con el país.

Porque como precisó Lis en una entrevista pasada: “Un hombre o una mujer informados no se dejan engañar por los políticos”.

Desarrollar conocimiento es vital para poder reclamar nuestros derechos, para tener sensibilidad, para saber acercarnos a la belleza a través del arte y, también, para tener consciencia.

¿Por qué eligieron al Quijote? ¿Porque es un soñador?

Porque es un soñador, un tipo con un gran sentido del humor, un justiciero, solidario, leal. ¡Hay muchos Quijotes en Lima Norte! Y también hay muchos Sanchos, porque recuerda que él era quien hacía pisar tierra al soñador. Mucha gente lo subestima, pero Sancho es quien equilibra al Quijote, y eso, también, es algo que buscamos que aprendan los niños.

Esta propuesta estuvo a punto de colapsar más de una vez. Hoy no solo sigue en pie, sino que está más sólida. ¿Cómo lo explica?

Primero, porque apelamos a un personaje con el que toda la comunidad se ha identificado: el Quijote; lo hemos instalado en su imaginario -con todos sus valores-, y los niños lo tratan de emular. Segundo, porque no solo nos dedicamos a los libros, sino que hemos abierto nuestro espectro hacia el cine, el teatro, la gimnasia artística… ¿Por qué? Porque los niños necesitan una formación artística cultural.

Como consecuencia de ello, estos niños deben estar revolucionando sus hogares.

Definitivamente. A tal punto, que ahora están influyendo para que sus padres también vengan a la biblioteca, al cine, a verlos cuando tenemos un recital de poesía o cuando nos visita un escritor o un personaje reconocido. Hoy los papás están más comprometidos.

Algunos incluso han sido convencidos para convertir las salas de sus casas en espacios de lectura.

¡Eso es muy importante! Nosotros no nos quedamos aquí, Lis y yo recorremos la comunidad, vamos a los barrios, y a propósito de un voluntariado que se dio gracias al Instituto Bartolomé de las Casas, cuatro universitarios –abogados, comunicadores…- visitan todos los sábados los tres clubes de lectura que se han creado; y son los mismos niños los que los están liderando. Cada club está integrado por diez niños.

¡Qué mejor prueba de que no es absurdo soñar!

¡Y de que para lograr el desarrollo del país no basta con cemento! Porque aquí, en Santa Rosa, no nos falta nada: tenemos luz, agua, teléfono, cable. Sin embargo, la cultura no se había desarrollado con la intensidad anhelada, ¡cuando es vital para ser mejores personas!

Para eso están ustedes.

Sí, para aportar con nuestro granito de arena.